sábado, 15 de junio de 2013

La URSS y la anticomunista dictadura Argentina

Aquí un breve recorrido de la relación de la unión soviética y la dictadura argentina, declarada anti-comunista, en 1976.

A mediados de la década del ‘70, el mundo industrial enfrentaba dos problemas: la sobreabundancia de petrodólares, producto de la crisis del petróleo de 1973, y el exceso de stock por la recesión mundial. Pero alguien encontró la solución: se concederían préstamos a bajo interés a los países periféricos para que comprasen mercaderías importadas. Desde 1975 hasta 1981 la deuda externa de América Latina creció un 25% anual, representando en 1982 el 80% del PBI de la región.
Desde la muerte de Perón, en julio de 1974 y la asunción de su esposa María Estela Martínez . El frente peronista se fracturó y la actividad guerrillera se consolidó y agrandó. Los Montoneros decidieron "volver a la resistencia" clandestina, abandonando definitivamente la esfera legal, acercándose cada vez más al ERP y al terrorismo político, cuyas víctimas muchas veces eran civiles.
A principios de 1976, y a pesar de que las huelgas estaban prohibidas, importantes sectores del movimiento obrero recurrieron a ellas, así como a marchas de hambre, trabajo a reglamento y manifestaciones callejeras. Al borde de la cesación de pagos internacionales, el gobierno constitucional había perdido el control de las variables claves del manejo económico. Ante el caos económico, político y social,  los civiles fueron a golpear las puertas de los cuarteles. Así probaron la absoluta falencia del régimen constitucional y lograron que la opinión pública apoyase o se resignase nuevamente ante la opción militar.
El Comité Central del Partido Comunista Argentino apoyó al golpe de Estado de 1976 y la consecuente dictadura militar instaurada. Pocos días después del golpe, una publicación oficial del PC afirmaba respecto al nuevo presidente:
"En cuanto a sus formulaciones más precisas (...) afirmamos enfáticamente que constituyen la base de un programa liberador que compartimos (...). El presidente afirma que no se darán soluciones fáciles, milagrosas o espectaculares. Tenga la seguridad que nadie las espera (...). El General Videla no pide adhesión, sino comprensión, la tiene".
 Esta posición se sostenía en una caracterización política que "presentaba a la dupla Videla-Viola como el ala de la democracia renovada, frente a un ala pinochetista, canalizada a través de Emilio Massera y Luciano Menéndez" y coincidió con el apoyo que el gobierno de la Unión Soviética brindó a la dictadura militar.
El Partido Comunista Argentino no fue afectado por las leyes 21.322, 21.323 y 21.325 que disolvieron algunos partidos y agrupaciones de izquierda, su actividad fue suspendida y, según el informe de la CIDH, al igual que otros nueve partidos políticos, fue objeto de un "comportamiento gubernamental flexible" y fue recibido en entrevistas por el gobierno militar. A pesar de esto, gran cantidad de militantes del PCA fueron perseguidos, torturados, asesinados y desaparecidos durante la dictadura.
Las relaciones fueron ampliándose entre Argentina y la URSS, hasta el punto de convertirnos económicamente dependientes de su mercado y cómo, a pesar de las fervientes declaraciones hechas en los primeros tiempos del golpe militar instaurado el 24 de marzo , proclamando abiertamente su vocación pro-occidental "anticomunista", la Unión Soviética se convirtió durante esta etapa en el principal mercado receptor de los productos argentinos. Además, junto a Cuba, fue el principal defensor del régimen militar en los foros internacionales, a la hora de condenar al gobierno de facto respecto de las violaciones a los derechos humanos ocurridas en nuestro país. Todo esto sin tener en cuenta que el gobierno de Videla apoyo a la TRIPLE A ( Alianza Anticomunista Argentina) grupo para-militar de extrema derecha que se dedico a secuestrar y asesinar a referentes de la izquierda de ese momento.
El 24 de marzo de 1979 tropas soviéticas invadieron Afganistán, lo que llevó a EE.UU. a decretar un embargo cerealero a la URSS “cuando el presidente Carter  invitó a los aliados de EE.UU. a adoptar el embargo como castigo a la invasión , el gobierno argentino se negó a seguirlo y vendió, a precios bajos, a la Unión Soviética, todas las cantidades de trigo y de granos que quiso adquirir. El rechazo se fundaba en la voluntad de independencia de la política exterior argentina, en su renuencia a tomar sanciones contra una nación cuya conducta no la afectaba directa o indirectamente”.
Así, la dictadura de Videla se aseguro los votos en la ONU de Cuba y la unión soviética contra una sanción por la violacion de derechos humanos y Videla, que en Argentina decía estar combatiendo al "marxismo apátrida y ateo", ordenaba a su representante en la ONU votar en contra de cualquier condena a La Habana y le vendía granos a precios de amigo a la URSS.
Apuntes inspirados en la publicación de Martín Guevara "Verdades polvorientas"
http://martinguevara.over-blog.es/article-verdades-polvorientas-117905363.html
Fuente: Internet y recuerdos de viejos estudios.

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