sábado, 26 de octubre de 2013

A río revuelto...

En este tiempo de pequeños cambios en Cuba, en tiempos en que se le debe buscar la grieta a la dictadura de los Castro, en tiempos donde la disidencia debe estar unida buscando avanzar sobre el totalitarismo, trabajando codo a codo para lograr no uno sino muchos espacios de participación es ahí donde aparecen, de la nada?, grupos que solo se dedican a criticar a otros miembros de la oposición.
Con los mismos métodos del castrismo buscan difamar y calificar de pro-castristas a las mismas personas que el gobierno las llama pro-norteamericanos. Hay nuevos grupos que buscan ser la única opción, ser los únicos que llevan la bandera de la disidencia, como los Castro intentan ser los únicos que pueden gobernar Cuba.
Se puede trabajar por la libertad de Cuba aunque no se este de acuerdo con lo que piensa el otro? claro que si. La Sra. Adri Bosch (esto es mi parecer) en su sitio rebloguea y opina sobre los derechos humanos, política, etc. es una férrea anti comunista y más aun anti castrista, no comulga con las formas de muchos de los blogueros y disidentes pero no hace una critica despiadada, ofensiva hacia ninguno de ellos.Si se lo preguntan ella responde, pero nunca he leído un agravio, un insulto sobre otros blogueros en sus publicaciones, eso seria hacerles el juego a los Castro. Insisto en que me resulta sospechoso que estos grupos aparezcan cuando se vislumbra un pequeño cambio, el horizonte se comienza a ver delante de los cubanos, este es el momento de dejar envidias, rencores, desconfianzas, odios para trabajar por la unión y la libertad de Cuba.
Porque a río revuelto... ganancia de pescadores.

sábado, 12 de octubre de 2013

Sociedad hormiga, comunismo totalitario.

Esta publicación viene debido a lo publicado por la Sra. Yoani Sanchez en su blog Generación Y , El miligramo prodigioso, el día 6 de Octubre de 2013. Y las constantes criticas que recibe de parte de otros disidentes por la convocatoria del exterior de Cuba.

En la sociedad de las hormigas existen castas ya que se trata de una organización social. Un hormiguero de hormigas rojas (Fornica Rufa) puede estar constituido por 100.000 a 500.000 hormigas obreras, su función es la de construir el nido, cuidar de las crías y conseguir alimento, y una  o varias reinas. Las hormigas se comunican mediante sustancias químicas que alertan a las demás de peligros o las conducen hasta una prometedora fuente de comida.
La cabeza de su organización es la reina, generalmente única hembra desarrollada y fértil. La base de la organización de las hormigas es la especialización. Cada una tiene sus propias obligaciones, su trabajo definido para el que nació, dentro del comportamiento social existe la jerarquía, es decir que hay quien manda y los demás obedecen. La hormiga que nació obrera morirá obrera, ya que nunca podrá ser una hormiga soldado, una alimentadora, una exploradora y mucho menos, ni en sueños, una hormiga reina.
La hormiga, aunque trabajadora incansable, nunca podrá independizarse el hormiguero, porque de él depende, no podrá sobresalir gracias a su esfuerzo, nunca podrá conseguir ni una milésima más de lo que el hormiguero le asigne.
En el comunismo pasa algo parecido, millones de ciudadanos obreros para alimentar a un Estado que funciona como una hormiga reina, nunca nadie podrá tener una recompensa a base de su esfuerzo o su capacidad, nunca el ciudadano podrá independizarse del Estado porque deja de ser un individuo para convertirse en parte de un todo, lo obligan a dejar su pensamiento su particular, su punto de vista personal para que funcione como una masa homogénea por la que el Estado, mediante la hormiga reina que gobierna, piensa, habla y organiza hasta los últimos días de su vida. Y tal es el arraigo de esta idea, que hasta algunos disidentes comienzan a ver con malos ojos si alguna hormiguita sobresale, tiene más capacidad, más éxito, y hace con justicia esa capacidad, ese éxito algo personal, legitimo premio a su esfuerzo.
La Sra. Yoani Sanchez se ha convertido en esa hormiguita que decidió sobresalir mediante su capacidad y esfuerzo, conseguir algo más de lo que le asignaba el hormiguero, poner su pensamiento propio e individual para discernir sobre lo que esta mal y bien en Cuba, y puso su voz para decir que no solo ella pensaba así. Paradógicamente, a muchos su éxito les ha molestado.

Nota: Debo aclarar que soy un lector frecuente, pero no un fundamentalista del pensamiento de la Sra. Yoani Sanchez como algunos lectores de su blog. Pero sin perder la objetividad hay que reconocerle muchas cosas a Yoani, sobre todo los bloggeros que salieron a la luz gracias al reconocimiento internacional conseguido por ella ya que en muchas partes del mundo los blog, sobre todo desdecuba.com, de la disidencia se popularizaron gracias a sus publicaciones.
Abel Gonzalez
Buenos Aires 
Argentina

“Quiero que ME DEVUELVAN MI PAÍS”

Emotivo testimonio de una joven que cuenta al mundo la asfixia que vive su país y el creciente anhelo de cambio que le hace mantener la esperanza. Publicación de revista amnistía internacional Nº 119
Cuanto parecido tiene este relato con la realidad de Cuba.
Ferrocarril en Eritrea construido por italianos.


“Es hora de que la historia de Eritrea se conozca en todo el mundo”.
Éste es el deseo de la joven que, desde el anonimato, narra en este texto un recorrido vital lleno de emociones. En el comienzo, la alegría del regreso a la propia tierra cuando el país logró la independencia, después la profunda decepción ante el talante cada vez más autoritario del presidente y la represión que asfixia el país, hasta recuperar de nuevo la esperanza ante el anhelo de cambio.Se podía sentir la euforia en el aire…
“Regresamos a nuestro país, un lugar precioso, ya lo verás”, me dijeron mis padres. Fue en 1993, el año en que Eritrea, una pequeña nación del Cuerno de África, consiguió la independencia después de 30 años de lucha contra Etiopía.
Llegamos a la capital, Asmara, a principios de 1994. Fue un momento emocionante. Muchas familias que habían huido del conflicto y se habían establecido en el extranjero regresaban lentamente, en ocasiones después de 30 años de ausencia. Se podía sentir la euforia en el aire…
Los combatientes por la libertad recorrían las calles de Asmara luciendo sus características sandalias de plástico (shida) y sus peinados afro. Los extranjeros estaban deseosos de visitar el país más joven de Africa. Yo me entregué a mi identidad recién hallada y aprendí rápidamente a amar a mi país y a su gente. La riqueza de su cultura y de su idioma, el presidente caminando por mi calle sin escolta (¡incluso llegó a saludarme!), su clima, la arquitectura art decó (restos del pasado colonial italiano), las palmeras, el mar
azul…
Y el eterno compromiso de mi pueblo con su nación. Los estudiantes dedicaban los veranos a reconstruir el país. Los periodistas podían ejercer su profesión libremente. El proceso de redacción de la Constitución fue alabado por muchos analistas por su alto grado de participación Eritrea parecía contar con todos los
ingredientes para convertirse en un Estado democrático cuyos ciudadanos podrían disfrutar libremente de sus derechos.
Y entonces todo se vino abajo
En 1998 estalló una disputa fronteriza entre Eritrea y Etiopía, que se resolvió en 2000 con un acuerdo de paz, pero causó decenas de miles de víctimas y la ruptura de relaciones diplomáticas, vigente hasta
el día de hoy. El talante cada vez más autoritario del Presidente comenzó a ser criticado por destacados políticos. En septiembre de 2001 se detuvo a un grupo de políticos prominentes, que en la actualidad siguen
en régimen de incomunicación. Poco después comenzaron las detenciones de periodistas y se cerraron todos los periódicos. El país se quedó sin medios de comunicación independientes.
Eritrea comenzó a ser sinónimo de arrestos arbitrarios, detenciones en régimen de incomunicación, tortura, trabajo forzoso, restricciones a la libertad de expresión, ruptura de relaciones diplomáticas.
Miles de presos se consumen en la cárcel durante años, sin cargos ni juicio. Sus familias no saben si están vivos o muertos. Decenas de personas tratan de huir del país cada mes. En mi país se detiene a la gente y se
la obliga a hacer un servicio militar indefinido. No existe la objeción de conciencia.
Es hora de cambiar
El 21 de enero de 2013 se tuiteó que unos soldados habían ocupado el Ministerio de Información y habían emitido un llamamiento para que se pusiera en libertad a todos los presos políticos y se aplicara nuestra Constitución. Se me desbocó el corazón. No podía creerlo. Era la primera señal de disidencia organizada en años. Me vi de nuevo en Eritrea, andando por las calles de la bella Asmara.
Mi euforia duró poco. El gobierno hizo lo habitual: arrestar y encarcelar a todos los presuntos responsables, sin cargos ni juicio. Mi país se asfixia desde el interior. Pero yo no he perdido la esperanza, y no estoy sola. La población en el exilio, especialmente la juventud, aprovechó esta señal de disidencia interna y organizó en
sus países actividades de protesta por las violaciones perpetradas por el gobierno eritreo. Pero no es suficiente. Creo que necesitamos más gente que actúe. Es hora de que la historia de Eritrea se conozca en todo el mundo. Es hora de pedir cuentas al gobierno por las violaciones que ha cometido.
Quiero que me devuelvan mi país. ■

Ver la publicación original en Amnistia internacional