sábado, 16 de noviembre de 2013

Las reformas implementadas en Cuba hacen pensar que, si bien lentamente, se dirigen hacia una apertura de mercado. Los Castros, desconfiados, intentan aplicar algunas medidas que ya han tomado otros estados comunistas como China, Vietnam y Corea del norte con se zona franca junto a su homónimo del sur.

Si bien estos cambios se dieron en poco tiempo, la reforma migratoria, y las medidas en el plano económico como el cuentapropismo, el cubano no debe esperar cambios drásticos o reformas profundas y seria un error pensar que la zona franca en el puerto del Maribel es lo que el mundo esta esperando. Muchas empresas, sobre todo a las grandes multinacionales les costará decidirse por invertir en Cuba y desafiar así el embargo norteamericano, aunque la posibilidad de repatriar las ganancias, invertir sin pagar impuestos y a muy bajo costo de producción sea una tentación.
Si bien estos pequeños y tardíos cambios económicos son bienvenidos, deberíamos formular algunas preguntas para entender cual va a ser el verdadero impacto en el cubano de a pie de estas nuevas medidas.
1-Están dispuestos los Castro llevar los cambios al plano político?
2-Se puede pensar que el régimen reconozca derechos y obligaciones de los trabajadores?
3-El pueblo mejorara su poder adquisitivo o solo ayudara al régimen a engordar sus arcas?
4-Puede esperar ese nuevo trabajador una ley laboral nueva y adecuada?
5- Que parte de lo producido quedara en Cuba?
En todos estos años de fracasos económicos, esto parece ser lo más acertado que propuso el régimen castrista. Pero deberíamos descartar que en esta nueva era de la revolución acontezcan grandes cambios en lo político en la isla, porque dudo que estas medidas sean solo para beneficio del pueblo cubano, sino, un intento más para perpetuar la dictadura de los Castro.

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